MOMENTOS OLÉ

Origen de la Feria de Abril

Si hay una cita lúdica, cultural y gastronómica de referencia en Sevilla, aparte de la Semana Santa, esa es la Feria de Abril. Pescaítos, el alumbrao que da comienzo a la fiesta, las sevillanas, el rebujito, famosa bebida a base de manzanilla y gaseosa y, por supuesto, la alegría que la caracteriza, invaden las calles de la capital andaluza durante una semana. Lo que quizá no sabías es que esta feria, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, nació fruto de la idea de un vasco y un catalán.

Año 1842. Sevilla estaba saliendo poco a poco de la complicada situación económica que había devastado España tras la invasión francesa. Además, si esto fuera poco, a finales de ese año un huracán arrasó la ciudad. Entonces, dos sevillanos de adopción asentados allí, los concejales José Mª Ibarra y Narciso Bonapla, de Bilbao y Barcelona respectivamente, tuvieron la idea de celebrar una fiesta anual en abril de tres días de duración para compra y venta de ganado. Así, tras la aprobación de la reina Isabel II, el 18 de abril de 1847 se inauguró en el Prado de San Sebastián la primera feria.

Los primeros años de celebración consistían en una feria de ganado con casetas de lona donde se alojaban los tratantes y algunos tenderetes para atender a los visitantes. Aparte de los corrales para el ganado, con los años se crearon espacios sombreados destinados a cerrar operaciones comerciales. Poco a poco estas casillas de lona fueron aumentando conforme los corrales de la feria comercial iban disminuyendo hasta llegar a nuestros días con la actual configuración de la caseta de feria.
Los trajes de flamenco o gitana que hoy en día se lucen en la feria están inspirados en los vestidos que llevaban las mujeres de los campesinos. Unas batas ceñidas a la cintura y rematadas con volantes en los bajos. Al comprobar lo favorecedores que resultaban para el cuerpo femenino, pronto fueron imitados por las mujeres de la capital hasta convertirse en un signo distintivo de la fiesta.


Solo interrumpida dos años durante la Guerra Civil, en 1973 se trasladó a su actual emplazamiento a causa del elevado número de visitantes.

En definitva: comer, beber, disfrutar de las casetas públicas, a no ser que conozcas a quien te invite a alguna caseta privada, y olvidarse de las preocupaciones cotidianas durante unos días. Son muchas las figuras de todos los ámbitos y procedencias del mundo las que pasean cada año por el recinto ferial de Sevilla. ¿Te animas a visitar la feria? ¿Y si acompañas tu estancia con unas @LasToreras? ¡Y olé!