MOMENTOS OLÉ

El origen de la siesta

Existen múltiples formas de “echar la siesta”: sentados, tumbados en el sofá o incluso la cama, durante un periodo muy corto o sobrepasando la hora o más. Tan extendida está esta costumbre en España y en otros países mediterráneos que, hasta algunos comercios y negocios, sobre todo en las zonas más calurosas, cierran sus puertas al mediodía para respetar este momento, considerado casi sagrado para muchos. Te invitamos a coger unas @LasToreras y relajarte mientras conoces un poco más sobre esta placentera tradición tan nuestra.

Países mediterráneos como España son mundialmente conocidos por sus largas siestas, costumbre que ha permitido, a través de los siglos, a los jornaleros agrícolas y ganaderos descansar durante las horas más calurosas del día y así aumentar la productividad nocturna. Tradicionalmente la siesta se prolongaba más de dos horas, ya que se decía que era el tiempo que tardaba el cuerpo en hacer la digestión. Hoy sabemos que no es necesario que sobrepase la media hora y que es suficiente un sofá cómodo, una mecedora o una buena sombra bajo un árbol para conseguir una buena siesta.
Lo que quizá no sabías es que la siesta no viene originalmente de España, sino del país vecino, Italia. En concreto, el origen de la palabra siesta hay que buscarlo en la hora sexta romana, momento en el cual los romanos solían descansar y dormir. Este tiempo era el mediodía, momento del día de de más calor. Así, la palabra “sextear” o “guardar la sexta” se han convertido en “sestear”, “guardar la siesta” o “echar la siesta”.
En cuanto a la tradición española, hay que remontarse al siglo XI y buscar su origen en una de las normas de la orden monástica de San Benito, que obligaba a acostarse en total silencio durante la hora sexta, entre las dos y las tres de la tarde, para retomar fuerzas para el resto de la jornada.

La costumbre se extendió y pasó al pueblo, que empezó a llamarla “siesta”. Hoy en día se mantiene en muchos otros países del mundo.
Una costumbre sana, por cierto, ya que, tal y como afirman expertos en medicina del sueño, una breve siesta nos ayuda a aliviar el estrés, es beneficioso para la memoria, fortalece el sistema inmunológico y mejora el rendimiento cognitivo de la tarde. ¡Ah!, y baja la presión arterial y mejora la autoestima. ¿Qué más se puede pedir? Y es que el cuerpo humano es sabio, y no nos pide dormir por capricho. Eso sí, los expertos también advierten de la importancia de que la siesta no sobrepase los 30 minutos, a no ser que se trabaje de noche.

       Nuestro clima mediterráneo es perfecto para favorecer una cabezadita al sol después de           comer.

Sin embargo, últimamente este hábito se está perdiendo, en gran medida por el ritmo frenético de la vida moderna, pero está claro que llevar una vida sosegada, disfrutar, comer bien y saber relajarse son costumbres mediterráneas que no deberían perderse. Habrá que hacer caso a los expertos y echar una cabezadita que sea eso, un ligero sueño reparador que nos permita coger fuerzas. Un aperitivo a base de @Toreras, una comida agradable y para finalizar una siesta son la combinación perfecta. ¿Te apuntas?
¿Y tú? ¿Eres de echar siesta?