MOMENTOS OLÉ

El verano del amor

Summer of Love. Quizás no te diga mucho. Pero si decimos “Verano del Amor”, seguramente te suene más. Y si a eso le añadimos flores en el pelo, jóvenes con largas melenas y paz y amor por todas partes, entonces te situarás mejor. Hablamos de uno de los fenómenos socio-culturales que marcaron el pasado siglo XX.

Vamos a remontarnos 50 años atrás. San Francisco año 1967. Jóvenes universitarios se concentran en el barrio Haight-Ashbury hartos del ambiente hostil provocado por la Guerra de Vietnam y con ganas de salir de sus casas buscando un ambiente de libertad, paz, y fiesta. Mucha fiesta. Gran culpa de ello la tuvieron los medios estadounidenses, que describieron la vida en San Francisco como el lugar idóneo en la búsqueda del amor libre durante aquel verano, además de ser una importante cuna musical y donde se promovía un estilo de vida bohemio.

El pistoletazo de salida se produjo, en realidad, meses antes, con el llamado Human Be-In, un festival celebrado en el Golden Gate de San Francisco, que fue el primer gran festival al aire libre de la historia del rock, al que se estima que acudieron unas 200.000 personas, provenientes de todos los rincones de Estados Unidos, de Canadá, Reino Unido y el resto de Europa Occidental, e incluso de las antípodas, ya que hubo gente que acudió de lugares tan alejados como Nueva Zelanda y Australia.

El fenómeno se desarrolló unas semanas antes del fin de curso escolar de 1967, cuando más de 100.000 jóvenes procedentes de todos los puntos del país, la “Invasión de los Flower Children”, como se les llamó entonces, acudieron en peregrinación a San Francisco para participar en el “circo psicodélico” de Haight-Ashbury. Allí, durante varios meses, hordas de jóvenes dispuestos a llevar a la práctica la máxima del carpe diem, crearon una comuna en la que dieron rienda suelta a todo tipo de fantasías. La defensa de la libertad sexual, la música jazz, las drogas psicodélicas para, supuestamente, ayudar a abrir la mente y el estudio de la filosofía oriental eran algunos de sus principios. Esta propuesta no tardó en calar en la juventud de los 60s que, harta de las guerras, quería exprimir el aquí y ahora al máximo y defendía una actitud relajada, la libertad en todos los ámbitos y el cuestionamiento al orden moral establecido tras la II Guerra Mundial. En definitiva, se estaba fraguando el espíritu de la cultura hippy.

El término Verano del Amor fue acuñado por el periódico San Francisco Chronicle en un artículo que hablaba sobre los acontecimientos del barrio de Haight-Ashbury. Un verano en el que hasta medio millón de estudiantes pretendieron luchar contra el sistema y crear una contracultura. Aunque el movimiento no tardó en disolverse y pese a las tristes consecuencias de tanto desenfreno de drogas, dejó marcados, para siempre, muchos aspectos de la vida cultural y social del país y del mundo: la música pop, el arte, las relaciones humanas, el movimiento contra la guerra o la defensa del ecologismo. Y los festivales de verano, claro 😉