Encurtidos, fuente natural de probióticos

Marzo es el mes del año que da comienzo a la esperada primavera. Todo florece, los campos se tiñen de colores vivos, el sol empieza a calentar y a brillar con otra fuerza. Y también, claro, llegan las alergias y la astenia primaveral…  Pero que no cunda el pánico: con unos encurtidos a mano nuestro sistema inmunológico se refuerza que da gusto.

Verduras fermentadas para reforzar la inmunidad

Desde tiempos ancestrales, las diferentes culturas del planeta han recurrido al consumo de encurtidos como una forma de conservar las verduras, además de porque son una fuente natural de probióticos, que son organismos vivos con efectos saludables para nuestro cuerpo. Así, los encurtidos o pickles, que no son otra cosa que verduras fermentadas, mejoran la nutrición además de equilibrar la mucosa y la flora intestinal. Además, tienen una acción desintoxicante, favorecen la digestión y refuerzan la inmunidad.

Gracias a su alto contenido en lactobacilus, impiden la proliferación de microorganismos dañinos e incrementan la producción de inmunoglobulinas, anticuerpos que contrarrestan los parásitos y alergias.

Asia, un referente en salud

Como dato curioso, cabe destacar que en la mayor parte de Asia, al no consumirse productos derivados de la leche de vaca por no ser el ganado vacuno común en estas regiones, se ha conservado en general una mejor salud que en Occidente. Esto se debe en gran parte al consumo de productos fermentados como el shoyu (salsa de soja).

 

¿A qué esperas para abrir una lata de nuestras deliciosas Toreras y además de disfrutar de su sabor ayudar a mantener tu sistema inmunológico a pleno rendimiento? 😉

 

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